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Por Jeffrey M. Kihien-Palza
El dominio global de los Estados Unidos es claro,
palpable e innegable. Los detractores de la democracia, de la libertad y del
capitalismo se quejan de la influencia gringa y según ellos luchan contra ella.
Los detractores tienen derecho a opinar y ser escuchados, no tengo ninguna duda
al respecto.
La industria en la cual Estados Unidos es líder y único actor global, es la industria periodística
y del entretenimiento, dentro de las cuales también incluyo Facebook todas las
otras redes sociales, y el mismo internet. Ningún otro país le hace sombra a Hollywood
o al poderoso Facebook, CNN y Univisión, solo para nombrar algunos.

La desinformación fue abrumadora, y de esta información activista
y a menudo difamadora se alimenta el público que las consume, los cuales se han formado una opinión alarmista y apocalíptica
sobre la democracia en los Estados Unidos, la misma que es sólida y
transparente. Los Estados Unidos nació
como una democracia cuando el mundo era regido por monarquías, ha sobrevivido
una guerra civil que les dejo un millón de muertos, cuatro de sus presidentes
fueron asesinados, han vencido en guerras globales y económicas, y
son llamados para solucionar conflictos. Estados Unidos es el país añorado para
emigrar. Recibe a inmigrantes con los brazos abiertos, así como también castiga
y cierra sus puertas a los que vienen a delinquir y sabotear el país. Esta elección, es una elección más dentro de
su historia.


La noche del 8 de noviembre, 2016, fecha de las
elecciones, nos reunimos cinco peruanos empresarios en la heladería de uno de ellos, en Arlington, Virginia, para
esperar los resultados, y entre pollo a la brasa, lomo saltado y bromas, los
votos se sumaban. De los cinco, tres votamos por Trump, uno por Hillary, y el
quinto no voto, pero apoyó la candidatura de la Sra. Clinton. Somos “Peruvians
for Trump”, a pesar de las diferencias, todos concordamos en que el país estaba
perdiendo el rumbo con Obama. Hablo el pueblo, viva la democracia.