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sábado, 23 de diciembre de 2017

La Doctrina del Velo Corporativo en la Legislación Norteamericana


La Doctrina del Velo Corporativo en la Legislación Norteamericana
Por, Jeffrey M. Kihien-Palza
Abogado,UPT, American University.
LDP/MBA, Johns Hopkins University.
Estas líneas están directamente relacionadas al comentario de defensa del Presidente Pedro Pablo Kuczinski, quien manifestó que a él lo protege la “muralla,” contra cualquier actividad ilícita que su empresa Westfield Capital Ltd. Inc hubiese realizado. Su comentario se debe a que Westfield Capital contratό con Odebrecht y recibió un beneficio económico cuando el Sr. Presidente fue ministro de estado y después de dejar el cargo también.
La “muralla” a la que hace referencia Kuczinski se conoce en la legislación norteamericana como “corporate veil’ o “velo corporativo.” La doctrina del velo corporativo se deriva del concepto que las empresas son individuos que actúan con conciencia propia por consiguiente sus actos no pueden afectar personalmente a los accionistas de la misma, ni a sus directores y empleados, por ejemplo las deudas de la empresa no alcanzan no los alcanzan. Sin embargo, existen circunstancias por las cuales el velo corporativo que protege a los accionistas se puede perforar, a eso se le llama “piercing the corporate veil” of agujerear el velo corporativo para hacerlos responsables. Un ejemplo sencillo es cuando la empresa es usada como fachada para recibir coimas o realizar una actividad ilícita, o que la empresa no siguió estrictamente las leyes  en el lugar donde opera, sea este fuera o dentro de los Estados Unidos.

Los responsables de Westfield son los directores nombrados y registrados en la División de Corporaciones del Estado de Florida, ellos tienen la obligación fiduciaria de cumplir con las leyes de los Estados Unidos y del país en donde operan.  Los delitos y faltas cometidos por directores o agentes  son imputados individualmente y usualmente no alcanzan a la corporación, porque por ser, la empresa, un individuo legal no actúa por sí misma, sin embargo, si los ilícitos fueron cometidos para beneficiar a la corporación, esta puede ser considerada responsable.
Volviendo al caso del Sr. Kuczinsky y Westfield Capital, aquí se presentan tres situaciones. Primero, Kuczinsky nunca dejo de ser director de la empresa fundada en 1992, los reportes anuales muestran que compartió la dirección con el Sr. Gerardo Sepúlveda en los años 2006,2007,2008,2009 y 2010.(Ver reportes adjuntados). Sepúlveda es agregado como director de la empresa en enero del 2006, ese año Kuczinsky era Ministro de Economía, cargo que deja el 16 de Agosto del 2006, y pasa a ser Presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala toma la posta como Ministro de Economía. Segundo, como funcionario de estado, en su calidad de Ministro o Presidente de Pro Inversión, Kuczinsky no podía realizar actividad privada. Tercero, ignorancia de la ley no es un medio de defensa, esto a colación de que Kuczinsky afirma que nunca leyó los contratos firmados por Sepúlveda y tampoco se enteró que su empresa recibió dinero de Odebrecht, parte del cual terminó en su cuenta personal en Perú.
La Foreign Corrupt Practices Act (FCPA), es un código de los Estados Unidos específicamente legislado para prohibir y castigar a las empresas americanas o sus agentes por solicitar o pagar sobornos fuera de los Estados Unidos. Esto incluye, por ejemplo, cuando un funcionario del estado recomienda a una empresa que contrate los servicios que el funcionario recomienda. Digamos, si Kuczinsky recomendó a Odebrecht que contratara a Westfield Capital, ya se habría cometido el delito, y Odebrecht seria actor del mismo por aceptar la recomendación-que es coima encubierta- y por no percatarse que esa empresa es propiedad de un funcionario público.
Opino, que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos abrirá una investigación sobre este caso.



miércoles, 18 de enero de 2017

LA ESTABAN HACIENDO LINDA

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La Estaban Haciendo Linda
Por Jeffrey M. Kihien-Palza

Uno no tiene porqué negarlo ni tampoco ofenderse, la coima es una práctica generalizada en la sociedad peruana, no voy a decir que es una costumbre o parte de la idiosincrasia del país, porque eso si me hace sentir muy mal. No conozco ninguna institución del estado peruano en donde las coimas no sean parte de la realidad cotidiana. Uno se va enterando a lo largo de los años por comentarios de los amigos quien es el coimero, quién podría serlo, y cuál es el rey de la coima. Y para que sepan los coimeros, todos, absolutamente todos hablamos a sus espaldas y les llamamos coimeros. No interesa que inviten el trago e inviten a sus fiestas, igual en conversaciones privadas lo llamaran el coimero.
Las historias de los coimeros abundan, hay crónicas orales que pueden convertirse en películas, y la coima se puede producir en la oficina de minúsculo rango administrativo, y ahora como vemos, llegar hasta palacio de gobierno.
El caso de los políticos coimeros es más interesante, ellos saben que es lo que sucede, saben también que la administración anterior utilizó su poder para solicitar coimas pero no actúan con la ley para limpiar el sistema. Lo que sucede es que como el sistema de la corrupción está establecido, ellos, los políticos que recién son elegidos quieren también utilizarlo, ¿y por qué no, si saben que nada les sucederá? Saben que sus sucesores utilizaran también el sistema de corrupción y nadie los denunciara.
Eso es exactamente lo que sucedió con los tres últimos presidentes del Perú. Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala, ellos encontraron el sistema de corrupción que Odebrecht, Camargo y Correa y OAS habían implementado y consolidado en Perú. El sistema de corrupción de los brasileños incluía a  empresas constructoras peruanas, medios de comunicación, periodistas, universidades, partidos políticos, artistas, estudios de abogados e ingenieros, ONGs y en algunos lugares hasta jueces y fiscales. Una red de corrupción global, incentivada por el presidente Lula da Silva de Brasil y su agenda de socialismo del siglo XXI.
Nada hubiese sucedido, las coimas brasileñas nunca se hubiesen descubierto, si no fuese por el escándalo Lava Jato que obligó a Marcelo Odebrecht, uno de los hombres más ricos del mundo, y condenado a 19 años de cárcel, a delatar a las personas que recibieron coimas.
Mala suerte tuvieron los ex presidentes peruanos, la estaban haciendo linda, los brasileños los tenían como caseritos, y la débil justicia peruana jamás los iba a tocar. El mismo presidente Toledo y su mansión de cuatro millones y medio de dólares pagada al contado, el mismo que al ser descubierto dio varias explicaciones fantásticas, todas falsas. La fiscalía del Reino Unido ya confirmó que su súper amigo, el que le presto 20 millones de dólares recibió coimas de los brasileños. Toledo esta re frito, ya debería estar preso, la evidencia en su contra es abrumadora, pero estamos en Perú.
Mas salados aun los presidentes peruanos, la estaban haciendo linda, al final Brasil es país del tercer mundo, la podían pelear, pero cuando los fiscales de New York se enteraron de las coimas por la prensa, y de la investigación Lava Jato, inmediatamente llamaron a los gerentes de las constructoras para que explicaran qué sucedió con lujo de detalles, y los pajaritos empezaron a cantar.  Con la justicia gringa no se juega, ahora si los presidentes peruanos están en serios problemas.
La pasividad e inacción de PPK frente a este escándalo desespera, Él fue el que le entregó la millonaria obra de la transoceánica a Odebrecht, y su viceministro fue Fernando Zavala. Quiero pensar que ellos no sabían de la cultura de la coima y que sus nombres no aparecerán  en algún reporte judicial de Brasil, USA o Suiza. Ojala que no.
Por el momento Alejandro Toledo y los Humala Heredia están empapelados hasta el cuello, la evidencia en su contra es abrumadora. La justicia tiene que actuar con celeridad. Con Alan es diferente, estoy seguro que habrá apristas que se inmolaron para salvar a su líder. Los fiscales y jueces tienen que ser héroes civiles y aplicar la ley. Es urgente.
¿Y en Moquegua cuándo? ¿Cuándo metemos presos a todos los coimeros? Sabemos quiénes son, es un secreto a voces. Sabemos cómo operan, cómo se cobran los cupos. Necesitamos héroes civiles, policías, abogados, jueces y fiscales que limpien la ciudad de la escoria que se ha apoderado de las instituciones, y ya van varios años y todo sigue igual.